Datos rápidos
Naufragó de niño, creció en una corte africana, ordenado por el Papa en persona. El misionero accidental que llevó el cristianismo a Etiopía.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Frumencio nació en la próspera ciudad portuaria fenicia de Tiro. Su educación cristiana moldearía su futura labor misionera.
El joven Frumencio acompañó a su tío Meropius en un viaje comercial a la India. Este viaje cambiaría inesperadamente su destino.
Su barco fue atacado en un puerto etíope. Meropius fue asesinado pero Frumencio y su compañero Edesio fueron perdonados y llevados a la corte real.
Frumencio ganó favor en la corte y recibió educación en cultura, lengua y costumbres axumitas mientras mantenía secretamente su fe cristiana.
El rey Ella Amida nombró a Frumencio secretario real por su inteligencia y confiabilidad. Ganó considerable influencia en la corte.
Usando su posición, Frumencio comenzó a compartir discretamente la fe cristiana con cortesanos y eventualmente miembros de la familia real.
Después de que la reina regente les concedió libertad, Edesio regresó a Tiro mientras Frumencio viajó a Alejandría para solicitar un obispo para la creciente comunidad cristiana.
El patriarca Atanasio de Alejandría consagró a Frumencio como primer obispo de Aksum, otorgándole el título de Abuna (Nuestro Padre).
Frumencio estableció programas de formación para el clero local, asegurando que el cristianismo echara raíces con liderazgo autóctono y fuera autosostenible.
Bajo el liderazgo de Frumencio, se construyeron las primeras iglesias dedicadas en el reino axumita, reemplazando el culto doméstico.
Frumencio inició la monumental tarea de traducir la Biblia y textos litúrgicos al ge'ez, haciendo el cristianismo accesible a los axumitas.
Frumencio regresó a Alejandría para informar sobre el florecimiento de la Iglesia etíope y fortalecer lazos con el Patriarcado de Alejandría.
Frumencio envió misioneros a regiones periféricas del imperio, difundiendo el cristianismo desde la capital a comunidades rurales.
El rey Ezana declaró oficialmente el cristianismo como religión de estado, dando al trabajo de Frumencio respaldo oficial y transformando el reino.
Frumencio murió tras décadas de labor misionera. Es venerado como el Apóstol de Etiopía y fundador de la Iglesia Ortodoxa Etíope.