Datos rápidos
Reina pacificadora. Isabel de Aragón: caridad, fe, santa.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Isabel nacio en la casa real de Aragon como hija del rey Pedro III y Constanza de Sicilia. Nombrada en honor a su tia abuela Santa Isabel de Hungria, heredo un legado de santidad desde su nacimiento. Desde la infancia mostro una piedad inusual, y su familia reconocio tempranamente sus dones espirituales, previendo su futuro como pacificadora.
Isabel comenzo su educacion religiosa formal en la corte aragonesa bajo la guia de tutores devotos. Aprendio a leer latin, estudio las Escrituras y desarrollo profundos habitos de oracion y caridad. Incluso de nina, distribuia su mesada a los pobres y pasaba horas en la capilla, causando tanto admiracion como preocupacion en su familia.
Comenzaron las negociaciones para el matrimonio de Isabel con el rey Dinis de Portugal, una union politicamente ventajosa que fortaleceria los lazos entre los dos reinos ibericos. Aunque tenia solo once anos, Isabel acepto su deber real con gracia. El compromiso formalizo la alianza entre Aragon y Portugal, marcando su camino hacia la corona.
Isabel se caso con el rey Dinis I de Portugal en una magnifica ceremonia en Braganza. A pesar de la naturaleza concertada de la union, estaba decidida a ser una esposa fiel y virtuosa. Dinis era un rey culto pero infiel, manteniendo amantes y engendrando hijos ilegitimos. Isabel soporto esta prueba con paciencia, tratando a sus hijos ilegitimos con bondad.
Isabel dio a luz a su primera hija, Constanza, quien mas tarde se convertiria en reina de Castilla al casarse con Fernando IV. Este nacimiento trajo alegria a la corte y fortalecio la posicion de Isabel como reina. Se dedico a criar a su hija en la fe y la virtud, inculcandole los valores de caridad y piedad que ella misma encarnaba.
Isabel dio a luz a su hijo Alfonso, heredero del trono portugues. Su nacimiento aseguro la sucesion y cumplio su deber principal como reina. Lo crio con gran cuidado, aunque mas tarde demostraria ser obstinado y rebelde. A pesar de las tensiones politicas, siguio siendo una madre devota, buscando siempre la paz entre su esposo e hijo.
Isabel fundo un hospital en Coimbra y creo multiples instituciones caritativas en todo Portugal. Atendia personalmente a los enfermos y pobres, lavando sus heridas y satisfaciendo sus necesidades. Su generosidad era legendaria; a menudo entregaba tesoros reales para alimentar a los hambrientos. El famoso milagro de las rosas se asocia con este periodo.
Isabel medio con exito el Tratado de Torrellas entre su hermano el rey Jaime II de Aragon y el rey Fernando IV de Castilla, poniendo fin a una guerra destructiva por Sicilia. Sus habilidades diplomaticas y su reputacion de santidad la hicieron confiable para ambas partes. Esta fue la primera de muchas misiones de paz que le valieron el titulo de Pacificadora.
Isabel se interpuso entre su esposo el rey Dinis y su rebelde hijo Alfonso, quien habia tomado las armas contra su padre. Segun la leyenda, cabalgo en una mula al campo de batalla, colocandose entre los ejercitos opuestos. Su intervencion evito el derramamiento de sangre y restauro temporalmente la paz, aunque las tensiones resurgieron despues.
La guerra civil estallo de nuevo entre Dinis y Alfonso. Isabel intervino una vez mas, esta vez caminando entre los ejercitos con los brazos extendidos. Sus oraciones y suplicas finalmente trajeron una tregua duradera. Dinis, aunque todavia resentido con su hijo, reconocio la santidad de Isabel y retiro su amenaza de desheredar a Alfonso.
El rey Dinis murio en Santarem despues de una larga enfermedad, reconciliado con su hijo gracias a los esfuerzos de Isabel. En su lecho de muerte, reconocio la virtud de Isabel y le pidio perdon por sus infidelidades. Ella lo cuido devotamente en sus ultimos dias. Su muerte la libero para perseguir la vida religiosa que habia deseado durante mucho tiempo.
Poco despues de la muerte de Dinis, Isabel hizo votos como terciaria franciscana y se retiro a una vivienda sencilla cerca del convento de las Clarisas de Santa Clara en Coimbra, que ella habia fundado. Cambio los ropajes reales por el habito gris de penitente y se dedico enteramente a la oracion, la penitencia y el cuidado de los pobres.
Cuando estallo la guerra entre su hijo Alfonso IV y Alfonso XI de Castilla, la anciana Isabel emprendio nuevamente una mision de paz. A pesar de su mala salud, viajo para mediar entre los monarcas, logrando prevenir un conflicto devastador. Su reputacion como pacificadora se extendio por toda la peninsula iberica.
Isabel completo el magnifico monasterio de Santa Clara-a-Velha en Coimbra, que habia estado construyendo durante anos. Lo doto ricamente y lo establecio como centro de espiritualidad franciscana. La iglesia del convento contenia el lugar de sepultura que habia elegido, y ella superviso personalmente su construccion hasta el mas minimo detalle.
Isabel intensifico sus ya austeras practicas espirituales, pasando largas horas en oracion, ayunando rigurosamente y realizando severas penitencias. Continuo sus obras caritativas a pesar de su salud declinante, distribuyendo personalmente limosnas y cuidando a los enfermos. Su santidad atraia peregrinos que buscaban sus oraciones y bendicion.
A pesar de una grave enfermedad, Isabel se entero de que las tensiones entre Portugal y Castilla se intensificaban nuevamente. Preparo una ultima mision de paz, creyendo que era su deber sagrado prevenir el derramamiento de sangre. Sus confesores y companeros la instaban a descansar, pero ella insistio en que ningun sacrificio era demasiado grande por la causa de la paz.
Isabel emprendio su ultimo viaje a Estremoz para mediar entre su hijo Alfonso IV y Alfonso XI de Castilla, quienes nuevamente estaban al borde de la guerra. El viaje en el calor del verano agoto su ya fragil cuerpo, y cayo gravemente enferma al llegar. Logro asegurar la paz incluso mientras sus fuerzas flaqueaban.
Isabel murio el 4 de julio de 1336 en Estremoz, habiendo cumplido su ultima mision de paz. Sus ultimas palabras fueron oraciones por la paz. Su cuerpo fue llevado a Coimbra y enterrado en el monasterio de Santa Clara que habia fundado. Se reportaron milagros inmediatamente en su tumba. Fue canonizada en 1625 por el Papa Urbano VIII como la Santa Reina de Portugal.