Datos rápidos
Solo sé que no sé nada. Prefirió beber la cicuta antes que dejar de cuestionarlo todo.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Sócrates nació en Atenas, hijo de Sofronisco, un cantero, y Fenareta, una comadrona. Sus orígenes humildes en el demo de Alopece influirían más tarde en su enfoque filosófico de cuestionar el conocimiento asumido sin importar el estatus social.
El joven Sócrates recibió educación en música, gimnasia y gramática, como era costumbre para los jóvenes atenienses. Fue expuesto a la filosofía natural de Anaxágoras y las enseñanzas de otros pensadores presocráticos que estimularon su curiosidad intelectual.
Sócrates siguió el oficio de su padre como cantero y escultor. Según relatos antiguos, pudo haber creado estatuas de las Tres Gracias que estaban cerca de la Acrópolis. Este trabajo manual lo sostuvo durante toda su vida filosófica.
Sócrates se casó con Jantipa, quien le dio tres hijos: Lamprocles, Sofronisco y Menéxeno. Ella se hizo legendaria por su temperamento supuestamente difícil, aunque Sócrates consideraba la gestión de su matrimonio como entrenamiento filosófico en paciencia.
Sócrates sirvió como hoplita durante el sitio de Potidea al comienzo de la Guerra del Peloponeso. Se distinguió salvando la vida de Alcibíades en batalla y demostró una resistencia notable contra las duras condiciones invernales.
Sócrates luchó en la Batalla de Delio, donde los atenienses sufrieron una derrota. Su valor durante la retirada fue notado por sus compañeros soldados, incluido Alcibíades, quien elogió su compostura y lucidez ante el peligro.
Sócrates participó en la campaña de Anfípolis, donde murió el general ateniense Cleón. Su servicio militar demostró que el filósofo practicaba las virtudes cívicas que más tarde discutiría en el ágora.
Sócrates se convirtió en una figura prominente en la vida pública ateniense, manteniendo discusiones filosóficas con ciudadanos en el ágora, gimnasios y casas privadas. Su método distintivo de cuestionamiento se hizo conocido en toda la ciudad.
Sócrates asistió al famoso simposio en casa de Agatón celebrando su victoria en poesía trágica. Esta reunión, inmortalizada por Platón, mostró las opiniones de Sócrates sobre el amor (Eros) y su legendaria capacidad para beber sin embriagarse.
Querefonte preguntó al Oráculo de Delfos si alguien era más sabio que Sócrates. El oráculo respondió que nadie era más sabio. Esta proclamación se convirtió en central para la misión filosófica de Sócrates de exponer los límites del conocimiento humano.
Como miembro de la Boulé, Sócrates fue el único en negarse a someter a votación la propuesta ilegal de juzgar colectivamente a los generales de las Arginusas. Arriesgó su propia seguridad para defender la ley contra la presión de la multitud enfurecida.
Durante la oligarquía de los Treinta Tiranos, Sócrates se negó a cumplir la orden de arrestar a León de Salamina para su ejecución. Simplemente se fue a casa, arriesgando la muerte antes que participar en la injusticia. El régimen cayó antes de que pudiera ser castigado.
La democracia fue restaurada en Atenas tras el derrocamiento de los Treinta Tiranos. Sócrates continuó sus actividades filosóficas, aunque algunos lo asociaban injustamente con los oligarcas debido a sus conexiones con Critias y Cármides.
En sus últimos años, Sócrates siguió atrayendo a jóvenes seguidores, incluido Platón, quien preservaría sus enseñanzas. Su círculo incluía futuros filósofos, políticos y líderes militares que darían forma a la historia griega.
Sócrates fue formalmente acusado por Meleto, apoyado por Ánito y Licón, de impiedad y corrupción de la juventud ateniense. Los cargos reflejaban tanto el tradicionalismo religioso como las ansiedades políticas en la democracia de posguerra.
Sócrates pronunció su famosa defensa ante el jurado ateniense de 501 ciudadanos. En lugar de disculparse, defendió su misión filosófica, declarando famosamente que una vida sin examen no merece ser vivida. Fue declarado culpable por un estrecho margen.
Sócrates pasó su último mes en prisión, continuando las discusiones filosóficas con amigos y rechazando ofertas de escape. Usó este tiempo para discutir la inmortalidad del alma, argumentos preservados en el Fedón de Platón.
Sócrates bebió calmamente el veneno de cicuta, rodeado de sus seguidores. Su serenidad ante la muerte se hizo legendaria, encarnando su enseñanza de que un filósofo no debe temer a la muerte. Su ejecución lo convirtió en mártir de la libre investigación y sigue siendo una de las muertes más influyentes de la historia.