Datos rápidos
Tocó su cuerno demasiado tarde en Roncesvalles. El paladín de Carlomagno se convirtió en el héroe épico de Francia.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Roldán nació en una familia noble franca, posiblemente en la marca bretona. La leyenda dice que era sobrino de Carlomagno a través de su hermana Berta.
El joven Roldán comenzó su entrenamiento marcial en la tradición militar franca, aprendiendo equitación, esgrima y las artes de la guerra.
Roldán se unió a la guardia personal del Rey Carlomagno, convirtiéndose en uno de los Doce Pares, los más grandes caballeros del reino franco.
Carlomagno nombró a Roldán prefecto de la Marca Bretona, responsable de defender la frontera contra los bretones hostiles.
Según la leyenda, Carlomagno dio a Roldán la legendaria espada Durandal, que se decía contenía reliquias sagradas en su empuñadura dorada.
Roldán recibió el gran cuerno de marfil Olifante, con el cual podía convocar ayuda de Carlomagno a través de vastas distancias.
Roldán acompañó a Carlomagno en su expedición a la España mora, cruzando los Pirineos para ayudar a gobernantes musulmanes contra el Emir de Córdoba.
Carlomagno asedió Zaragoza pero se vio obligado a retirarse cuando una revuelta sajona amenazó sus fronteras del norte y la ciudad se negó a rendirse.
Mientras el ejército se retiraba a través de los Pirineos, Roldán recibió el mando de la retaguardia protegiendo el tren de bagajes y la parte trasera del ejército.
La retaguardia de Roldán fue emboscada en el Paso de Roncesvalles. Los relatos históricos culpan a los vascos, pero la leyenda transformó a los atacantes en moros.
A pesar de estar vastamente superado en número, el orgullo de Roldán se negó a convocar a Carlomagno con el Olifante. Su amigo Oliveros le rogó que pidiera ayuda.
Roldán y los Doce Pares lucharon desesperadamente contra la horda enemiga, realizando hazañas legendarias de valor mientras sus números disminuían.
Cuando todo estaba perdido, Roldán finalmente sopló el Olifante con tal fuerza que sus sienes reventaron. Carlomagno escuchó pero estaba demasiado lejos para salvarlos.
Para evitar que la espada sagrada cayera en manos enemigas, Roldán la golpeó contra una roca. La roca se partió, pero Durandal permaneció intacta.
Roldán murió enfrentando a sus enemigos, su espada debajo de él, habiendo luchado hasta el final. Se convirtió en el símbolo eterno del coraje y la lealtad caballeresca.