Datos rápidos
"Unió tribus, construyó un imperio": Abd al-Mumin pasó de líder tribal bereber a fundador de la dinastía almohade.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Abd al-Mu'min ibn Ali nació en una familia bereber zenata en el pueblo de Tagra, cerca de Tremecén. Su familia era relativamente humilde pero tenía una tradición de aprendizaje religioso.
El joven Abd al-Mu'min cursó estudios religiosos en Tremecén, estudiando el Corán, los hadices y la jurisprudencia islámica. Sus habilidades intelectuales se hicieron evidentes rápidamente.
Abd al-Mu'min conoció al reformador religioso almohade Ibn Tumart mientras este viajaba. Este encuentro fatídico cambiaría el curso de la historia del norte de África.
Tras la muerte de Ibn Tumart, Abd al-Mu'min fue proclamado su sucesor y se convirtió en el primer Califa Almohade, asumiendo el título de "Comendador de los Creyentes".
Abd al-Mu'min logró una victoria crucial contra las fuerzas almorávides en Aghmat, marcando un punto de inflexión en la lucha por el control de Marruecos.
Tras un prolongado asedio, Abd al-Mu'min capturó Marrakech, la capital almorávide. Esto marcó el fin efectivo del dominio almorávide en Marruecos y estableció la supremacía almohade.
Abd al-Mu'min extendió su control a Fez y el resto del norte de Marruecos, consolidando el poder almohade en toda la región.
Las fuerzas almohades bajo Abd al-Mu'min conquistaron el Magreb central, incluyendo Argel, Bugía y los territorios hammadíes.
Abd al-Mu'min ordenó la construcción de una poderosa flota para controlar el Mediterráneo y proteger las rutas comerciales. Esta fuerza naval sería esencial para la conquista de al-Ándalus.
Abd al-Mu'min implementó importantes reformas administrativas, organizando el imperio en provincias y estableciendo un sistema fiscal eficiente.
Abd al-Mu'min completó la conquista de Ifriqiya (actual Túnez), derrotando a los normandos y a varios gobernantes locales, unificando el Magreb bajo el dominio almohade.
Abd al-Mu'min inició la construcción de la Mezquita Kutubía en Marrakech, que se convertiría en uno de los mejores ejemplos de la arquitectura almohade.
Abd al-Mu'min cruzó a la Península Ibérica y puso la España musulmana bajo control almohade, creando un imperio que se extendía desde el Sáhara hasta los Pirineos.
Abd al-Mu'min capturó la estratégica ciudad portuaria de Almería de los reinos cristianos, asegurando el control almohade de la costa sureste de al-Ándalus.
Abd al-Mu'min aseguró la sucesión designando a su hijo Abu Yaqub Yusuf como heredero, estableciendo la dinastía almohade como una monarquía hereditaria.
Abd al-Mu'min murió en Rabat mientras preparaba una nueva campaña contra los cristianos en España. Dejó un imperio que se extendía por todo el norte de África y la Península Ibérica.