Datos rápidos
Uno de los más grandes gobernantes del Imperio Almohade. Expandió el imperio y promovió la arquitectura y cultura islámicas.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Abu Yusuf Yaqub nació como hijo del Califa Abu Yaqub Yusuf I. Su lugar de nacimiento, Tinmel, era el corazón espiritual del movimiento almohade.
El joven Yaqub recibió una rigurosa educación en teología islámica, derecho y estrategia militar, apropiada para un príncipe almohade.
Yaqub fue nombrado gobernador de Marrakech, la capital imperial, adquiriendo experiencia en administración y gobernanza.
Yaqub demostró su destreza militar liderando las fuerzas almohades hacia la victoria contra gobernantes locales rebeldes.
Yaqub se casó con la nobleza granadina, fortaleciendo los lazos almohades con al-Ándalus.
Yaqub supervisó la finalización de la Mezquita Kutubía, que se convirtió en una obra maestra de la arquitectura almohade.
Yaqub lideró campañas para consolidar el control almohade sobre el Magreb oriental y suprimir rebeliones.
La armada almohade bajo el mando de Yaqub repelió las incursiones normandas en la costa norteafricana y disputó su dominio mediterráneo.
Yaqub inició la construcción de la Torre Hassan en Rabat, destinada a ser la mezquita más grande del mundo islámico occidental.
Tras la muerte de su padre, Yaqub se convirtió en el tercer Califa Almohade, tomando el título de al-Mansur (El Victorioso).
Al-Mansur logró su mayor triunfo militar en Alarcos, aplastando las fuerzas de Alfonso VIII de Castilla y asegurando la España musulmana.
Al-Mansur intercambió embajadas con Saladino, el Sultán de Egipto y Siria, estableciendo relaciones cordiales entre las dos grandes potencias musulmanas durante la era de las Cruzadas.
Al-Mansur se hizo conocido como mecenas del saber, apoyando a eruditos incluyendo al filósofo Ibn Rushd (Averroes) en su corte.
Al-Mansur estableció escuelas religiosas en todo el imperio para promover la teología almohade y el aprendizaje islámico.
Al-Mansur lideró sus últimas campañas en España, manteniendo la presión sobre los reinos cristianos y asegurando el dominio almohade en al-Ándalus.
Al-Mansur murió en Marrakech en el apogeo del poder almohade. Su reinado marcó el cénit del Imperio Almohade, que se extendía desde España hasta Libia.