Datos rápidos
«¿Tú también, Bruto?» El traidor de César, vinculado para siempre al asesinato.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Marco Junio Bruto nació de Marco Junio Bruto el Viejo y Servilia Cepión en Roma, una ciudad marcada por la agitación política.
Bruto comenzó su educación en filosofía y retórica bajo la guía de notables eruditos romanos, sentando las bases para su futura carrera política.
Bruto sirvió como cuestor en la provincia de Cilicia, ganando valiosa experiencia administrativa y estableciendo su reputación como funcionario capaz.
Bruto defendió exitosamente a su tío, Catón el Joven, en un caso legal, cementando aún más su reputación como orador hábil y miembro leal de la familia.
Bruto se casó con Claudia, hija de Apio Claudio Pulcro, fortaleciendo sus alianzas políticas y posición social en la sociedad romana.
Al estallar la guerra civil, Bruto se alineó con Pompeyo contra Julio César, reflejando sus profundos principios republicanos y oposición al creciente poder de César.
Tras la derrota de Pompeyo en la Batalla de Farsalia, Bruto huyó a Grecia, donde continuó conspirando contra César y reuniendo apoyo para la causa republicana.
César concedió amnistía a Bruto, permitiéndole regresar a Roma. A pesar de esto, Bruto siguió siendo un crítico vocal del gobierno autocrático de César.
Bruto fue nombrado gobernador de la Galia Cisalpina, una posición que aumentó su influencia política y le proporcionó recursos para planear contra César.
Bruto, junto con otros conspiradores, asesinó a Julio César en el Teatro de Pompeyo, un evento crucial que marca el fin de la República Romana y el inicio de la guerra civil.
Tras el asesinato, Bruto y otros conspiradores huyeron a Macedonia para reunir fuerzas y prepararse para el inevitable conflicto con Marco Antonio y Octaviano.
Bruto y Casio formaron el Ejército de los Libertadores, una coalición de fuerzas republicanas dedicadas a restaurar la República Romana y oponerse al Segundo Triunvirato.
Bruto y Casio enfrentaron a Marco Antonio y Octaviano en la Batalla de Filipos. A pesar del éxito inicial, fueron finalmente derrotados, llevando al colapso de la causa republicana.
Al darse cuenta de la derrota en Filipos, Bruto se suicidó para evitar la captura y la deshonra, terminando su vida como símbolo de los ideales republicanos.