Datos rápidos
Abadesa visionaria. Compuso musica, escribio medicina y tuvo visiones que sacudieron el mundo medieval.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Hildegarda nació como décima hija de una familia noble en Bermersheim. Desde la infancia experimentó visiones místicas, que sus padres reconocieron como signos del favor divino.
A los ocho años, Hildegarda fue entregada como oblata al monasterio benedictino de Disibodenberg, puesta bajo el cuidado de la reclusa Jutta von Sponheim, quien se convirtió en su maestra y mentora.
Hildegarda hizo formalmente sus votos monásticos, comprometiéndose a una vida de oración, estudio y contemplación. Continuó teniendo visiones pero las mantuvo en secreto, confiando solo en Jutta.
Bajo la guía de Jutta, Hildegarda estudió latín, el Salterio y textos teológicos. A pesar de su limitada educación formal, desarrolló profundas intuiciones teológicas a través de sus experiencias visionarias.
Tras la muerte de Jutta, Hildegarda fue elegida por unanimidad magistra de la creciente comunidad de monjas en Disibodenberg, comenzando su papel de liderazgo en la comunidad monástica.
Hildegarda recibió un mandato divino de escribir y hablar públicamente sobre sus visiones. Con la ayuda de su secretario Volmar, comenzó a registrar sus experiencias místicas en latín.
El Papa Eugenio III, en el Sínodo de Tréveris, examinó y aprobó los escritos de Hildegarda. Leyó partes del Scivias en voz alta y le concedió permiso oficial para continuar escribiendo sus visiones.
A pesar de la oposición de los monjes de Disibodenberg, Hildegarda estableció un convento independiente en Rupertsberg. Este traslado dio a su comunidad autonomía y espacio para crecer.
Después de diez años de trabajo, Hildegarda completó el Scivias (Conoce los caminos del Señor), su primera gran obra teológica visionaria que contiene 26 visiones que explican la historia de la salvación.
Hildegarda compuso su colección de cantos litúrgicos, la Symphonia, que contiene más de 70 composiciones. Su música era innovadora, con melodías de amplio rango que expandían los límites del canto llano.
Hildegarda completó sus obras de ciencias naturales documentando las propiedades medicinales de plantas, animales y piedras. Estas obras combinaban observación empírica con intuición espiritual sobre la creación.
Hildegarda emprendió la primera de cuatro giras de predicación, visitando monasterios y asambleas públicas. Como mujer predicando públicamente, era una excepción notable en la sociedad medieval.
Hildegarda terminó su segunda obra visionaria principal explorando virtudes y vicios a través de diálogos dramáticos. El texto presenta una cosmología moral que conecta las decisiones humanas con el orden cósmico.
Hildegarda estableció un segundo monasterio al otro lado del Rin en Eibingen para acomodar al creciente número de mujeres que deseaban unirse a su comunidad, demostrando sus habilidades organizativas.
Hildegarda completó su tercera y última obra visionaria, presentando una visión integrada de Dios, el cosmos y la humanidad. Representa su síntesis teológica y cosmológica más sofisticada.
Hildegarda murió pacíficamente en su monasterio. La leyenda dice que a su muerte aparecieron dos corrientes de luz en el cielo. En 2012, el Papa Benedicto XVI la declaró Doctora de la Iglesia.