Datos rápidos
Duque de Hierro. El mayor general de Espana cuyo brutal gobierno aplasto la revuelta holandesa.
Inicios de conversación
Trayectoria vital
Fernando Álvarez de Toledo nació en una de las familias nobles más poderosas de España. Como heredero del Ducado de Alba, estaba destinado a la grandeza militar y política al servicio de la corona española.
El joven Duque luchó en la defensa de Fuenterrabía contra las fuerzas francesas, comenzando su carrera militar. Mostró un coraje excepcional y habilidad táctica que definirían su vida.
Alba participó en el ejército imperial que saqueó Roma, aunque según los informes intentó contener los peores excesos. Esta campaña estableció su reputación como un comandante formidable.
Alba comandó las fuerzas españolas defendiendo Perpiñán contra la invasión francesa. Su exitosa defensa demostró su dominio tanto de la guerra ofensiva como defensiva.
Alba comandó las fuerzas imperiales en la Batalla de Mühlberg, aplastando a la Liga Protestante de Esmalcalda. Esta victoria decisiva lo convirtió en el general más célebre de Europa.
Alba comandó las fuerzas españolas en Italia contra el Papa Paulo IV y Francia. Invadió los Estados Pontificios y obligó al Papa a hacer la paz, demostrando la supremacía militar española.
Felipe II nombró a Alba gobernador de los Países Bajos para suprimir la Revuelta Holandesa. Llegó con un ejército veterano y estableció el Consejo de los Tumultos, conocido como el Consejo de Sangre.
Alba ejecutó a los Condes de Egmont y Horn, prominentes nobles holandeses, por traición. Este acto conmocionó a Europa y endureció la resistencia holandesa en lugar de aplastarla.
La Revuelta Holandesa se expandió dramáticamente con los Mendigos del Mar capturando Brielle. Las tácticas brutales de Alba habían fracasado en pacificar los Países Bajos y crearon mártires para la causa rebelde.
Alba fue llamado de regreso de los Países Bajos después de fracasar en suprimir la revuelta. Su gobierno de seis años había costado a España enormes recursos y fortalecido en lugar de debilitar la resistencia holandesa.
Alba comandó la invasión española de Portugal, conquistando el reino en una rápida campaña. Esta victoria final unió la Península Ibérica bajo Felipe II.
Alba murió en Lisboa poco después de su triunfo portugués. Sigue siendo una de las figuras más controvertidas de la historia: un general brillante cuyos métodos brutales en los Países Bajos le valieron una infamia duradera.